Las 5 fuerzas de Porter

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Si te interesas por los temas de competitividad e innovación, las 5 fuerzas de Porter te deben sonar conocidas. Este modelo de gestión empresarial, desarrollado por Michael Porter, apunta a encontrar oportunidades e identificar amenazas tanto para empresas que ya se encuentren dentro de la industria como para aquellas que piensan ingresar. Descubre cuáles son las claves de esta matriz y cómo se pueden poner en práctica.

 

¿De qué trata el modelo Porter?

Las 5 fuerzas de Porter están orientadas a definir los potenciales de rentabilidad de una empresa determinada, para así poder entender cuáles son sus distintas capacidades para obtener ganancias. Este modelo identifica el grado del atractivo de una industria en la suma de fuerzas competitivas básicas que son las que, en conjunto, definirán la posibilidad de obtener mayores rentabilidades. Esto puede ser aplicado a cualquier mercado que busque mejorar su rendimiento a largo plazo o mejorar su resistencia ante la presencia de situaciones que no puedan preverse.

 

¿De dónde proviene?

Su creador, nacido en Estados Unidos en 1947, es considerado uno de los mejores economistas de la historia. Profesor de la Universidad de Harvard, fue reconocido mundialmente por sus diferentes teorías económicas, entre las que se encuentra una de las más resonantes: las 5 fuerzas de Porter. Este nuevo paradigma se encuentra plasmado en su primer libro Estrategia competitiva.

En su larga trayectoria, Porter escribió 18 libros y más de un centenar de artículos sobre temáticas como las estrategias corporativas. Ha recibido muchos premios por su trabajo, que hoy inspira numerosos cursos sobre la estrategia y la competitividad en la escuela de negocios. Por todo esto, Porter es un gran referente en el sector empresarial que, además, acuñó los términos cadena de valor o los Clústeres y grupos estratégicos.

Además, sus teorías, que fueron evolucionando con el paso del tiempo, incorporan términos como la responsabilidad social o el valor compartido, poniendo foco en el entorno social de las corporaciones.

 

Las cinco fuerzas de Porter

Las cinco fuerzas competitivas que forman parte de este modelo empresarial, se encuentran a su vez dentro de un diagrama que pone en manifiesto sus relaciones: tres se disponen horizontalmente, la amenaza de nuevos competidores, la de nuevos productos sustitutos y la de las rivalidades; mientras que dos de ellas se ubican verticalmente, el poder de proveedor y el poder de clientes.

Esta herramienta de gestión permite que esas cinco fuerzas se utilicen como un parámetro frente al cual se puedan medir los recursos de una empresa. Esto permitirá establecer planes y estrategias para potenciar sus oportunidades y hacer frente a las amenazas que se le presenten.

 

Fuerza 1: La intensidad de la competencia

Esta fuerza refiere a cómo actúan los diferentes competidores que existen dentro de la industria. La relación con esta fuerza es la que permitirá determinar si la competitividad es alta o baja. Porter explica que, para entender esta fuerza, se deben estudiar los siguientes puntos:

  • El número y equilibrio de los competidores: puesto que las industrias concentradas tendrán un nivel de competencia menor (debido a que pocas empresas tienen una gran participación en el mercado) frente a las industrias fragmentadas (donde encontraremos más empresas con una participación pareja en el mercado).
  • El ritmo de crecimiento: si la industria aumenta la expansión, la intensidad de la competencia también se expandirá.
  • Los obstáculos de movilidad: se trata de las barreras que no permiten a las empresas moverse de un segmento a otro, como puede ser el nivel de ingresos de los clientes.
  • Barreras de salida: serán factores que harán que resulte difícil o imposible abandonar un determinado sector.
  • Diferenciación de productos: si en una industria se da una percepción de cliente que establece una clara diferencia en la mente del consumidor entre los productos, la intensidad de la competencia tenderá a ser más reducida.
  • La diversidad de la competencia: cuando las estrategias de los competidores son diferentes, el nivel de competencia es más alto puesto que predecir sus conductas será más difícil.

 

Fuerza 2: Los competidores potenciales

Imaginemos que una empresa quisiera comenzar a competir en determinada industria. Si el sector donde está ubicada es atractivo, entonces sabrá que se encontrará con más potenciales interesados. Para entender esto deberemos analizar estos factores:

  • Las barreras de entrada: son los diferentes factores que harán compleja la entrada de nuevas empresas a la industria. Podemos establecer como una barrera de entrada la inversión inicial que supone ingresar a una economía de escala. En estos casos, solo en la medida en la que el volumen de negocio aumente, se podrán reducir los costes unitarios.
  • Diferenciación de producto: las patentes e incluso la cartera de clientes puede obligar a los competidores nuevos a hacer grandes inversiones con el fin de fidelizar a los compradores nuevos.

También existen otros aspectos a considerar dentro de la fuerza de los competidores potenciales: las situaciones como falta de financiamiento o canales de distribución a los que no sea fácil acceder.

 

Fuerza 3: Los productos sustitutos

Comencemos por definir un producto sustituto, que son aquellos que pueden satisfacer las mismas necesidades. Cuantos más productos sustitutos dentro del mercado haya, el grado de atractivo de la industria comenzará a decrecer. Si estos bienes sustitutos comienzan a aparecer, la amenaza crecerá en tanto satisfagan las necesidades de los consumidores.

 

Fuerzas 4 y 5: El poder de negociación de los proveedores y el poder de negociación de los clientes.

Si bien se trata de dos fuerzas separadas, el análisis de ambas suele ser muy similar y, por lo tanto, es común estudiarlas de forma conjunta.

Se trata de la capacidad de imponer las condiciones en las que se realizarán las transacciones. Cuanto más tengan los compradores este dominio, menos atractiva será la industria. Porter señala algunos de los factores que son más relevantes en este sentido:

  • Qué tan concentrada esté la industria.
  • Cuál es el volumen de transacciones que se realiza entre cliente y proveedor.
  • Qué tan diferenciados estén los productos o servicios.
  • Los costes que implica el cambio de proveedor.
  • Cuáles son los beneficios obtenidos por el cliente de parte del proveedor.
  • Cuál es la real amenaza de una integración vertical.
  • Los niveles de información que tienen de una y otra las partes.

 

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